Un discurso dirigido especialmente a los alumnos y alumnas del Liceo de Huara, hizo este miércoles la Seremi de Justicia de Tarapacá, Lorena De Ferrari Mir, en el marco de una jornada del Comité Regional para la Erradiación del Trabajo Infantil y Protección del Adolescente Trabajador.
La actividad en que se dialogó y reflexionó sobre este tema, especialmente en las comunas rurales, fue encabezada por los seremis de Trabajo y Previsión Social, Medio Ambiente y Justicia, Jaime Hip, Patricio Villablanca y Lorena De Ferrari, además de la coordinadora regional del Consejo Nacional de la Infancia, Orietta Burgos y el director regional del Instituto de Seguridad Laboral, Pablo Carreño.
A continuación el discurso de la titular regional de Justicia, que tuvo como centro la Reforma Educacional que lleva adelante el Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet. De Ferrari, además resaltó las otras reformas que se impulsan en la actual administración y el impacto que tendrán en generar un país con mayor equidad.
Muy
buenas tardes a todas y todos quienes nos han acompañado hoy en esta provechosa
jornada de trabajo en que, una vez más, nos hemos nutrido y hemos aprendido
respecto de cuál es la problemática o más bien los riesgos asociado al trabajo
infantil y la protección del adolescente trabajador.
De
esta forma, para poder dilucidar las diversas interrogantes que teníamos
respecto de estos temas, era necesario consultar a los actores involucrados con
un claro rasgo intercultural que es característico de las comunas de la
provincia del Tamarugal, por eso es que hoy nos encontramos aquí, porque
necesitábamos conocer esa realidad, la realidad de todos ustedes.
La región de Tarapacá
comprende 7 comunas siendo 5 de estas rurales marcadas por la dispersión
geográfica que limita en tiempo recursos y medios de trasporte. La población rural en su mayoría
tiene una alta tasa de trabajo infantil que muchas veces es invisible y
presenta inaceptables condiciones laborales para los jóvenes de la Región, todo
ello en muchos casos es causa de deserción escolar y, por ende, de esa forma se
aumentan los índices de pobreza.
A nivel mundial, se estima que
168 millones de niños ejercen algún tipo de trabajo, esto es, el 11% de la
población infantil de todo el orbe. En Chile la mesa intersectorial en que
trabajamos y que se trabaja a nivel nacional, calculó en 229 mil la cantidad de
niños y adolescentes de entre 5 y los 17 años de edad que ejercen algún tipo de
trabajo pagado.
De esta forma, dado que en
Chile es permitido el trabajo adolescente protegido, a partir de los 15 años,
de ese total sólo 10 mil adolescentes laboran legalmente, pero esa es sólo una
parte de este gran universo, debido a que 94 mil laboran teniendo menos de la
edad mínima, es decir, son menores de 15 años y otros 125 mil realizan trabajos
peligrosos que consiste en que el 53,3% de ellos lleva cargas pesadas y el
40,8% manipula herramientas peligrosas.
Por supuesto y conforme a lo
que ya había señalado, es decidor el hecho de que el 46% de los niños que se
encuentran trabajando viven en hogares de menores ingresos y el 36%
derechamente vive en hogares pobres.
De estas cifras, que esperamos
siempre que vayan en retroceso es que nos hemos querido hacer cargo desde el
Gobierno de la Presidenta Bachelet porque el problema de la pobreza siempre
está indefectiblemente ligado a la tremenda desigualdad que subsiste en nuestro
país, siendo Chile el país más desigual de la OCDE (Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económicos) en los ingresos entre los ricos y
pobres, esto es, que los ingresos del 10% más rico son 26 veces más altos que
los del 10% más pobre.
De allí que se hace necesario
cambiar esta realidad y la clave para
ello, indudablemente, está en la educación y de ello nos hemos ocupado cuando
asumimos el tremendo desafío de la Reforma Educacional, cuyo principal objetivo
fue disminuir la segregación, la desigualdad y la discriminación en el sistema
educativo avanzando hacia comunidades escolares social, cultural y
académicamente más integradas.
En este marco, el sistema educativo chileno
enfrenta hoy el desafío de materializar un nuevo referente de educación que sea
base de una sociedad más justa y solidaria, fundada en relaciones de
colaboración y co-responsabilización de todos sus actores con el desarrollo y
bienestar de cada habitante de nuestro territorio. Para que esto sea posible,
es necesario que cada comunidad educativa y el sistema en su conjunto
desarrollen un proceso profundo de revisión y actualización de los referentes
conceptuales, éticos y estratégicos sobre los que se construye su identidad, su
cultura y sus prácticas educativas.
La buena noticia en esta materia es que el 31 de agosto venció el plazo para que los sostenedores de establecimientos educacionales informaran al Ministerio de Educación su decisión de pasar voluntariamente a gratuidad para el año 2016 y, de esa forma, a partir del 1 de marzo del próximo año, los colegios que optaron por la gratuidad y cuyas solicitudes sean aprobadas por las Secretarías Regionales Ministeriales de Educación, dejarán de cobrar copago a las familias. Así, la ley de Inclusión permitirá que las familias de más de 230.000 estudiantes dejen de pagar por la educación de sus hijos, y que los recursos que entrega el Estado para educación se destinen completamente para ese fin.
En nuestra región 15 establecimientos, entre jardines
infantiles y colegios optaron por esta opción y harán posible avanzar en un
verdadero cambio de la educación chilena porque copago y calidad de la
educación no van de la mano, no siempre se cumple esa premisa y tenemos que
trabajar en derrotar los múltiples mitos que se han creado en esta materia.
Vamos a avanzar hacia una educación gratuita y de calidad, con oportunidades
para todos y todas nuestros niños, niñas y adolescentes porque tenemos que ser
capaces de derrotar la herencia social. La condición social en que nacen
nuestros niños y niñas no debe ser determinante en su futuro, eso no lo podemos
permitir más como tampoco podemos permitir que más niños sigan trabajando, ese
es nuestro principal objetivo, al que nos hemos abocado y en el que seguiremos
los lineamientos que nos entregado la Presidenta. Este gobierno ha sido un
gobierno de profundas reformas, las cuales, por supuesto, no alcanzaremos a
terminar, pero sentaremos las bases para que este país sea más justo,
equitativo e igualitario.


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