Hoy es tiempo de mujer. Es bueno ver cómo se viene el futuro para nuestras hijas, para nuestras nietas. Se están abriendo espacios con nuevas y desafiantes oportunidades, pero aún podemos hacer mucho más por ellas y por nosotras.
Se ha avanzado, no como quisiéramos y especialmente en el ámbito público: Nos falta camino por recorrer en la participación de las mujeres en la dirección de los asuntos públicos y hoy 8 de marzo es necesario recordarlo y llamar a las mujeres a atreverse a participar. Debemos contribuir a disminuir la brecha entre hombres y mujeres que nos ha acompañado por siglos.
Hagamos un poco de historia:
En 1995 se llevó a cabo en Beijing la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer. En ella se aprobó la Declaración y Plataforma de Acción, que advierte la necesidad de no olvidar que los derechos de las mujeres son derechos humanos y que debemos avanzar en eliminar los obstáculos que aún persisten, mediante la adopción de decisiones económicas, sociales, culturales y políticas, para que las mujeres participen plena y activamente tanto de la vida pública como privada, en pie de igualdad.
Lo anterior porque, a pesar de que las mujeres hemos ganado cada vez más espacios y oportunidades, las brechas entre hombres y mujeres siguen siendo importantes.
Sabemos que Chile tiene una tasa de participación laboral femenina muy baja en comparación con los países desarrollados, lo que limita los derechos de las mujeres y tiene impacto sobre el ingreso total de los hogares, particularmente en los quintiles más bajos, lo que es regresivo. Por esta razón, nuestro programa de gobierno contempla varias medidas de fomento a la participación laboral de las mujeres, y busca que ellas puedan acceder a empleos de calidad, formales, con protección social y salarios justos, y sin brecha de remuneraciones entre hombres y mujeres.
Una gran noticia, eso sí, que no podemos dejar pasar, es el 58% de los funcionarios del Poder Judicial son mujeres y el 42 % son hombres. De a poco, pero a paso firme, las mujeres nos abrimos espacios en mundos que eran masculinos, pero este camino debe seguir su continuidad a paso firme.
La tarea es seguir en la senda de más inclusión y oportunidades para las mujeres que hemos demostrado ser capaces de desarrollar nuestras fortalezas en diversos ámbitos del servicio público y privado.
*Columna publicada en voces.latercera.com

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