Uno de los pilares fundamentales
de la política de Gobierno que encabeza la Presidenta Bachelet en el sector
Justicia que lidera nuestra ministra Javiera Blanco, tiene que ver con la
reinserción social. Un compromiso que lo estamos llevando a la práctica en la
Región de Tarapacá. No podemos quedarnos en el discurso.
Una persona que se inserta
nuevamente en la sociedad es un triunfo, porque queremos que estas victorias se
multipliquen. En el undécimo mes del año, como servidora pública sentí gran
satisfacción al acompañar a Jorge Saavedra en el lanzamiento de su libro de
poemas “Insomnia”.
Lo conocí el año pasado y he
visto su evolución. Atrás quedaron los años en que estuvo privado de libertad.
La situación difícil que atravesó en su vida, no le impidió que diera rienda
suelta a su inspiración; y qué mejor que hacerlo a través de la poesía. Un
lápiz y hojas de cuaderno extraviadas resumen 8 años de textos alabados no
solamente en Iquique, sino también en otras ciudades e incluso en países
vecinos.
Este es un gran ejemplo, que
debemos valorar y debe motivar a más personas a creer en que si se puede. Pero,
por otra parte, también como sociedad debemos dar mayores oportunidades para
que quienes han cometido delitos puedan reintegrarse a la sociedad.
Es un caso conocido los altos
niveles de reincidencia que existen en nuestro país, pero la pregunta es la
siguiente: como sociedad, ¿nos hacemos cargo de la exclusión a que son
sometidas las personas que han cometido delitos? Cuando una persona es
condenada por la comisión de un delito, las penas más gravosas son de cárcel,
es decir, privación de libertad. No obstante, una vez que cumplen la condena y
“pagan” su deuda con la sociedad no pueden acceder a trabajos dignos, por tener
antecedentes penales y la tramitación para la omisión de éstos puede durar
entre 2 a 5 años.
Asimismo, tampoco pueden acceder
a solicitar una licencia de conducir, por falta de “idoneidad moral” dice la
ley, lo que también limita sus posibilidades de encontrar un trabajo digno, e
incluso, sus propios hijos son discriminados, porque “nadie quiere vivir al
lado de un delincuente” “ni que sus hijos vayan al mismo colegio que los hijos
de el o la delincuente”, creando distancias y castigando una y otra vez la
comisión del mismo delito. Sin duda, somos una sociedad castigadora que
difícilmente da una segunda oportunidad en este ámbito.
No será posible que como sociedad
ganemos el llamado “combate a la delincuencia” si ello no va acompañado de una
mayor integración y nuevas oportunidades para quienes han cometido delitos y
realmente buscan reinsertarse en la sociedad lo que es, indudablemente, una
tarea de todos y todas.
Como Jorge, muchas personas que
recobran su libertad lo hacen soñando con una sociedad acogedora que
comprenderá el error cometido, sin embargo, no es así, pero algunos como él,
resilientes, logran adaptarse, trabajan, estudian y recobran sus lazos
familiares y de amistad, demostrando cada día que soñar también es posible.
Jorge sufrió insomnio por mucho tiempo, como nos contó en el lanzamiento de su
libro y el fruto de ello fueron sus poemas, hoy puede soñar y esperaremos
también los frutos de esos sueños.
Lorena De Ferrari Mir
Seremi de Justicia de Tarapacá
No hay comentarios:
Publicar un comentario